domingo, 31 de julio de 2011

El gusano máximo de la vida misma

         Comencé el año con una lectura maravillosa "La hija de Kheops" de Alberto Laiseca y, esta semana, me dejé llevar por ese sabor de boca que aún me quedaba de las últimas páginas y continué con el autor argentino. 

     
      La diferencia entre ambas lecturas fue abismal, y no tanto, por una cuestión de calidad o temática, sino de posibilidades. La novela en cuestión fue "El gusano máximo de la vida misma" publicada por TusQuets. A lo largo de esta novela un sin par gusano recorre el mundo de las altas esferas, las alcantarillas, las mentes más trastornadas y los cuerpos de muchas mujeres. Si fuese crítico literario diría que es una novela irreverente y provocadora, pero como no lo soy, me conformaré diciendo que es una lectura sin complejos. 
    Laiseca habla de lo que quiere y como quiere en este libro, mediante pasajes en primera persona, conversaciones con algunos de sus personajes como el ex encargado de la morgue, recuerdos de su pasado... informaciones que a priori podrían parecer prescindibles, pero para bien o para mal, en ellas, reside el significado de "El gusano máximo de la vida misma". Una obra cargada de sexo, sin sutilezas, de mensajes racistas de un antiguo nazi, hacia los propios blancos, de mujeres gorditas y tetonas que leen a Shakespeare y un gusano que gusta hacer de su cuerpo un arsenal de pseudopodios fálicos.

     Desde luego que se trata de una obra distinta y más que recomendable (y no digo más). 

     Abrazotes

No hay comentarios:

Publicar un comentario