domingo, 25 de septiembre de 2011

Bye, bye, summer.

    Se nos va el verano. Iniciamos esa estación marcada por hojas secas, tejados quebradizos y paisajes bucólicos. Estación de arranque. De inicio y de reencuentro. De volver a mirar al cielo para saber si lloverá y cuánto. Estación de búsqueda y de camino. De ver como las horas de sol se reducen lentamente, tras la sobredosis veraniega. Para dar paso al otoño, para decir adiós al verano... un cuento.

    Siempre se había imaginado las letras de los libros como pequeñas hormigas. Todas organizadas, alineadas con disciplina militar y dispuestas a cumplir un objetivo común. Siempre le divirtió la idea hasta el día en el que las letras de su libro abandonaron su posición, atraídas por un picnic en un parque cercano. Era un domingo de verano y estaba en el último capítulo.

Abrazotes!

2 comentarios:

  1. Será por eso que el tradicional "fueron felices y comieron perdices" no vive en los cuentos actuales....veo la frase caminando por un mantel de cuadritos rojos y blancos y cada letra anda coronada por una miguita de pan.

    Un beso, espero poder ir a verte el viernes al Terminillo, a ver si alguien puede cambiarme el turno en la biblioteca.

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  2. Quizás las que fueron felices y comieron perdices (o tortilla) eran las propias letras que no quisieron hablar de sus intimidades gastronómicas y se borraron de los finales... seguiré investigando ;)

    A ver si coincidimos el viernes.

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