miércoles, 23 de noviembre de 2011

El idioma de los gatos

    El idioma de los gatos me llegó tras leer algunas reseñas de Cuando el mundo era joven todavía en la red.  Me picó la curiosidad y sin duda mereció la pena. Spencer Holst presenta un total de viente historias sin desperdicio. La que da nombre al libro es la más extensa y, a pesar de su lucidez, se ve superada por los relatos más breves. Suelo tener la costumbre de poner un puntito al lado de cada cuento que en algún momento me gustaría contar, con el que siento proximidad... pues bien, la mitad, que no es poco, de estos veinte relatos se marcaron con un puntito. 

    De Holst dijeron que "era el Kafka de los barrios bajos de Nueva York". No entraré a juzgar tanto, pero desde luego que su lectura es tan obligatoria como la primera, en especial para los que nos dedicamos a la palabra. Su "cebra cuentista" es un elogio a la palabra orada (y escrita) . "El monstruo de la calle Monroe" es irónico hasta el insulto. "Uñas" sorprende con una sutil pero visceral crítica a los cánones de belleza... y así hasta veinte.

    La traducción del libro corre a cargo del argentino Ernesto Schóo y la editorial es Ediciones de la Flor, también de Buenos Aires. De hecho sorprende que el libro apenas haya traspasado la frontera y en España sea aún (salvo en determinados círculos) una obra por descubrir. 

    Dejo el comienzo de "El asesino de Papá Noel" para abrir boca:

      Hubo una vez una persona que terminó con las guerras para siempre, al asesinar a 42 Papás Noel. 

Todo empezó unos diez días antes de Navidad cuando un Papá Noel del Ejército de Salvación fue asesinado en un barrio. Un diario de la mañana traía la noticia, pero al día siguiente cinco Papás Noel fueron asesinados y el hecho apareció en la primera plana de todos los diarios del país" 

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