domingo, 27 de noviembre de 2011

La maravillosa medicina de Jorge

   
     Roal Dahl es uno de esos autores que no necesita presentación. De entre las muchas tareas que tengo pendientes, leer “La maravillosa medicina de Jorge” es una que ya puedo tachar de la lista. Como el día que descubrí “Las brujas”, teniendo apenas ocho años, me volví a enganchar a la lectura de este monstruo de la LIJ. De todo lo que se puede destacar de este libro, publicado por Alfaguara, me quedo con la persistente irreverencia a la que el autor nos somete. Esa forma de ser políticamente incorrecto, de destrozar tópicos, de atacar a las figuras sensibles y popularmente respetadas, los abuelos. Hace unos meses hablaba sobre la figura de los abuelos en los cuentos infantiles y cómo se suelen representar de forma tipificada. Bien, éste un claro ejemplo de todo lo contrario. Cómo esos abuelos pueden ser unos seres deleznables y cómo un nieto puede tramar una venganza, que además se ve satisfecha hasta el extremo, y además (¡grande, grande!) con la complicidad de un yerno que no aguanta a su suegra. 

     Una burrada en términos de moral. Una necesidad básica en una LIJ contemporánea que en ocasiones se excede en “lo correcto”. Las siempre compañeras ilustraciones de Quentin Blake, haciendo los coros de esta orquesta de inmoralidad, que por supuesto, recomiendo encarecidamente. Una vez más, me quito el sombrero ante este portento. Buena semana.

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