miércoles, 15 de agosto de 2012

La educación prohibida

   Ayer vi el documental "La Educación Prohibida", recién estrenado el 13 de Agosto en salas independientes y en Internet. El documental se ha llevado a cabo mediante crowdfunding, es decir, mediante colaboradores o socios que han apoyado al proyecto y es de naturaleza copyleft, en otras palabras, de libre difusión. Y dicho esto nos metemos en materia.

  El documental, de dos horas y media de duración, es una crítica al actual sistema educativo, refiriéndose en casi todo momento a la educación pública y obligatoria (aunque deja de manifiesto que la educación privada y superior en ocasiones siguen los mismos pasos). Está bien planteado en lo referido a los orígenes de la educación, como ya eran una herramienta de control, persuasión y límite y, así ha llegado hasta hoy. La crítica se aborda en diferentes aspectos: tiempos, contenidos, relación educador-educando, espacio de aprendizaje, pedagogías clásicas vs activas...

  Se puede decir que es un documental completo, muy necesario pero desfasado. Si bien la educación (entendida desde la escolarización)  poco ha cambiado en los cientos de años que lleva con nosotros, las críticas a su sistema tampoco se han modificado de manera significativa. Basta con echar un vistazo a los textos de Illich, Montessori, Pestalozzi, Ferrer i Guardia, Neill, Paulo Freire y un largo etcétera de pedagogos que ya habían dicho lo mismo en otros términos (o con calcos exactos)

  En ocasiones se ha pecado en el documental en caer en tópicos de lucha de clases y su relación con el acceso a la universidad, cuando es una realidad obsoleta o si me apura el lector, el peor de los males. En la actualidad, en contra, se mantiene un estado educativo basado en la titulitis como herramienta de conocimiento y no hay mayor engaño que ése. Dénme menos educación y más aprendizaje.



   Pero como decía, algunos planteamientos me parecen anacrónicos de base. Entiendo y veo necesario una crítica al sistema educativo, de la cual he de decir que comparto cada una de las cosas que se dicen, pero no nos podemos quedar en lo ya referido a principios del siglo XIX. Pedro García Olivo, por ejemplo, defiende que hay que repensar la escolarización en sí misma, no el tipo de escolarización. Es decir, que en una escuela activa o libre o como se le quiera llamar, también se reproducen roles, también hay un modelo, también hay una misión, por lo tanto, también habrá una manipulación para acceder al fin que se tiene en mente o en papel.

  El resultado de muchos años de crítica a la escuela deriva en defender la educación en casa, el Homeschooling, con la traba inseparable de la socialización del pequeño y de buscar espacios en ocasiones poco naturales donde compartir con sus iguales.

   A fecha de hoy, tras haber leído desde los pedagogos más clásicos a los más incendiarios sigo teniendo dudas. Soy, teóricamente hablando, defensor de lo público y como tal debo creer en la escuela pública. Pero los modelos que se llevan a cabo son muy distantes de lo que uno puede considerar óptimo.  De ahí, que en la práctica, tenga mis reservas y mis miedos a la escolarización pública. Hay grandes maestros con ganas de hacer grandes cosas. Pero si me permiten hacer de abogado del diablo pregunto ¿con qué interés? ¿a quién defienden? ¿hasta dónde se permite? 

  He visto maestras de infantil hacer asambleas con sus pequeños para decidir qué aprender y cambiar el orden natural de las cosas, pelear con las normas venidas de dirección y asentar la lógica y el placer en el aula. También he visto maestras de primaria agarrar a sus alumnos del brazo y sentarlos a la fuerza para escuchar una sesión de cuentos o profesores que gritaban micro en mano para conseguir el miedo en sus alumnos antes de una actuación. No puedo creer en todo el profesorado, creo en los primeros, los que utilizan lo público como herramienta de cambio, como camino a la crítica, como principio continuo de cuestionamiento. Todo lo demás es norma, regla, castigo y si alguien lo quiere llamar aprendizaje que lo llame, pero estará mal llamado, únicamente es reproducción.

  Por lo tanto, termino preguntando y si alguien se anima que conteste. Realmente ¿Qué hay que cambiar? ¿Qué buscamos? ¿Qué nos da miedo? ¿Cuál es el ideal en educación?

 Los responsables del proyecto dicen que el objetivo es "abrir un nuevo espacio de debate". Ahí tienen mi completo apoyo.  Yo seguiré pensando el ideal a través de la pública, pero se parece muy poco a lo que hoy veo.


2 comentarios:

  1. Muy grande, Fran. Completamente de acuerdo.
    Cada vez me creo más aquello que se decía en la Bola de Cristal "Hay que aprender a desaprender", y eso es lo que intento enseñar a mis alumnos. Creo que muchas de las enseñanzas que les damos en la escuela están completamente obsoletas, que quizás debemos ofrecerlas, pero no de esa manera, sino de una en la que ellos mismos puedan o decidan desechar y desaprender lo que nosotros ya sabemos que nunca utilizarán, pero dándoles las herramientas para encontrarlo y aprenderlo en cuanto lo necesiten. Sólo entonces, cuando ellos decidan que necesitan ese aprendizaje y lo obtengan, en primera persona y por su cuenta y esfuerzo, ya sea por necesidad, para conseguir otro objetivo o por mera curiosidad, será cuando realmente asimilen el conocimiento. Nosotros solo debemos ser un mero vehículo para ellos.

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    1. Efectivamente Vizent, entre otras muchas cosas ése sería un punto clave para arrancar. Cuántas veces no habremos escuchado "hay que partir del interés del alumno" y a la vez nos están imponiendo un currículo tedioso.

      Mi duda real es si la escuela puede dar ese giro y, por supuesto, si interesa hacerlo.

      Un abrazo ;)

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