viernes, 9 de noviembre de 2012

El higo más dulce

   Llevo unos días de lleno en la FLLIC de Cuenca, recorriendo stands, viendo novedades editoriales, clásicos, reediciones, escuchando muchos y buenos cuentos y sí, haciéndome con otros tantos. Entre ellos ha caído una suculenta obra, El higo más dulce,  que encontré (o me hicieron encontrar) en el stand de La Biblioteca de los Elefantes. La historia es apetitosa desde el propio título.

  
   La colección A la orilla del viento (FCE) siempre acertada, es la responsable de esta joya escrita e ilutrada por Chris Van Allsburg.

   Bibot es su protagonista, un dentista que rápido identificamos como un ser un tanto despreciable. La primera página arranca con la relación de sumisión a la que somete a su indefenso perro, Marcel, y esa relación se mantiene y acrecienta a cada página del libro. A través de los comportamientos de Bibot, no tanto de descripciones, y sobretodo, gracias a unas ilustraciones sutiles vamos descubriendo una personalidad oscura, cargada de aires de grandeza. Dichas ilustraciones respiran un aroma especial, con un aire francés característico, tipo "Delicatessen" de Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro, aunque con una crudeza menos explícita.


  Un día Bibot atiende a una señora que, ante su sorpresa y disgusto, le paga con unos higos, los cuales, según ella, tienen la propiedad de hacer cumplir tus sueños. La desconfianza ante la mujer es absoluta pero tras comerse uno de los higos e irse a dormir, Bibot despierta comprobando que no se trata de una loca. A partir de aquí la historia crece a cada palabra, en ese acompañamiento psícológico del protagonista y en la propia trama. 

   El final es maravilloso, de los que gusta y sorprende leer. Si bien es cierto que uno se huele parte del pastel, desde luego que no sabrá todos sus ingredientes hasta la última página. 

Lo dicho, suculento, como el higo más dulce.

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