miércoles, 21 de noviembre de 2012

Las aventuras de la Princesa y el seño Fu

...la cosa de debajo de la cama

  Tras este título rimbombante y una portada seudo-disney, aparece un libro que merece mucho la pena. Patrick Rothfuss (El nombre del viento) introduce la historia a través de una joven princesa que vive sola en un castillo de mazapán y se enfrenta a mil aventuras (sus juegos) con su inseparable oso de peluche, el señor Fu. Hasta aquí podría ser un cuento light y sin mucho interés, pero "hay algo debajo de la cama", la cosa. Únicamente sale al exterior cuando la oscuridad es total, por eso la joven princesa siempre duerme con una vela al lado de su cama. Hay días en los que sopla el viento y la llama se desplaza de izquierda a derecha hasta que al fin... se apaga.

  En este punto comienza una historia nueva, que en realidad son tres. No se trata de finales alternativos, sino de finales correlativos. Es decir, ante el primer final (cómico) se puede seguir leyendo y llegamos a un segundo final (suspense-terror) y si seguimos leyendo llegamos al último y definitivo. Ese dejo que lo descubras.

  Se trata de un libro atrevido, con ese aire de algunos cuentos clásicos y finales sorprendetes y nada edulcorados. Según indica la editorial Plaza Janés, no es un libro para niños. Yo discrepo, pero con cuidado. Es un libro para niños un poco mayores, a partir de diez años, quizá. Para esa edad lo veo atractivo y siempre manejándose entre el terror y lo cómico. No es tan macabro como puede aparentar, me parece un libro inteligente de humor muy oscuro.

  En cuanto a las ilustraciones (digitales) de Nate Taylor, acompañan de maravilla la esencia y el clima del texto. Se complementan en la mayor parte de sus páginas siendo vitales para el transcurso y entendimiento de la historia. 

  El estilo es muy acolchado, ojos grandes, melena al viento o estrellas y flores por toda la casa, pero hay que buscar en los detalles para ver más allá. Todas ellas plasmadas en escala de grises y blanco para no insistir más en lo obvio. Siguen la lógica del texto, es un juego, un pequeño engaño al lector, una manera de llevarlo a un mundo de mazapán, como el castillo de la princesa, para después sorprenderlo cuando esté relajado.

  Grata, divertida y valiente obra.

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