lunes, 24 de junio de 2013

Cuando se cuenta todo menos la fuente

Días después del Maratón de Guadalajara, uno sigue masticando y saboreando cuentos y vivencias.

Y en este rumiar, me venía a la cabeza una cuestión. Escuché decenas de cuentos muy diversos entre sí, muchos propios (del narrador que le daba voz), muchos tradicionales,  pero también muchos cuentos de autor (que no era el narrador, se entiende). Y en este aspecto, en los cuentos "de otros" eché en falta saber quiénes eran esos otros. No había una mención al autor, ni un guiño hacia su nombre o persona. El cuento empezaba y acababa con identidad propia, en el caso de los que estaban bien llevados a la oralidad, pero no se hacía referencia a la fuente.

Fue una cuestión que el año pasado se me hizo presente, pero en este la confirmo. Y, por supuesto, no es exclusiva del Maratón, también se ve en sesiones individuales. Considero fundamental que se cite el origen de la historia, de otra manera no nos "apropiamos" solo de su forma oral, si no de todo su cuerpo y naturaleza. Es un tanto paradójico que reivindiquemos nuestro nombre (y con razón) cuando nos encontramos con carteles que anuncian "Sesión de cuentos" o con peor suerte "Cuentacuentos" y te citan a una hora y lugar sin saber quién habrá tras ese nombre, pero no tengamos en cuenta que tras cada historia de autor, también hay un nombre.

En el tema de cuento tradicional, la situación es ligeramente diferente, aunque siempre es de agradecer conocer la fuente (recopilador, versión, lugar de origen...). Me llamó la atención que los narradores eventuales que se suman y dan sentido al Maratón (familias, colegios...) sí tuvieran el gesto de citar quién era el autor del texto que contaban. 

Por el momento es todo, sigo rumiando.

4 comentarios:

  1. Es una lucha Fran, bienvenido a ella. Es una cuestión ética, si se quiere, pero sobre todo una cuestión de respeto. Los narradores somos parte de la cadena de autoría (al menos yo defiendo esto) y debemos respetar al resto de autores. Es como si un pianista interpretara una pieza de Mozart y no citara al compositor ni dijera nada sobre ella. Es tan de sentido común que chirría mucho que siga sucediendo.
    Yo no solo llevo los libros que cuento en las sesiones infantiles y juveniles, sino que en las sesiones de adultos he pasado de citarlos a llevarlos directamente y dedicar unos minutos al final de la sesión a explicar todo el proceso hasta llegar a esos textos.
    Los únicos cuentos cuya autoría no cito son los propios ;-))
    Abrazos
    Pep

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    1. Efectivamente, es algo básico y podría ser tan sencillo como decir el nombre.

      Por otro lado, no creo que haya una mala intención (apropiarse de lo dicho) pero sucede. El público, a fin de cuentas, sabe lo que le das a no ser que conozca la historia, porque la haya leído o escuchado en voz de otro narrador.

      En las sesiones infantiles el autor se instaura gracias al álbum, aunque no se nombre, su presencia ya dice mucho, pero en adultos poquitos casos... muy poquitos.

      Abrazos y seguimos ;)

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    2. Hola, Fran!

      Es un gusto volver a saludarte!!!!

      Al hilo del post, y queriendo enriquecerlo con un comentario en el sentido opuesto, me gustaría dejar la opinión de una fuente. Habla Alvaro Cunqueiro:

      "... cuento mucho también con la tradición oral de mi país. Y creo haber llegado en esta dirección a lo más alto que puede llegar un escritor. Es de lo único de que me envanezco: A veces, alguien me detiene en la calle, como hace poco tiempo un exdirector de un banco de Vigo, y me dice "estuve en Puentedeume y me contaron un cuento que ni que lo hubieras escrito tú", es decir, "un cuento que te va a gustar", y me lo cuenta, y es el cuento del diablo convertido en bañera para ver bañarse a las monjas que yo pongo en mi merlín y familia. ¡Me lo contaban a mí como salido del pueblo, como un cuento popular! Yo creo que esto es lo más alto a lo que puede aspirar un escritor, por lo menos un escritor de mi tipo y de mis condiciones."

      Fíjate que no dice que le parezca bien que se cuenten sus historias por ahí, como otros escritores han dejado dicho que no quieren que se cuenten sus cuentos, o que se cuenten úncamente bajo una serie de requisitos, lo cual es totalmente respetable. No queda en eso: Cunqueiro afirma que recibir su cuento de vuelta anonimamente "como salido del pueblo, como un cuento popular" es DE LO UNICO DE QUE SE ENVANECE y LO MAS ALTO A LO QUE PUEDE ASPIRAR UN ESCRITOR, esto incluso lo dice dos veces, aunque luego suavice con "al menos un escritor como yo".

      Un abrazo fuerte, Fran. Y ojalá nos veamos pronto.

      Héctor Urien

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    3. Muy buenas Héctor.

      Estoy de acuerdo en gran parte con lo que dice A. Cunqueiro, no creo que sean cosas excluyentes. Ese "llegar alto" creo que hace más referencia al que un cuento propio adquiera la categoría de clásico o popular... Eso ya habla de la calidad del relato.

      Pero adquiere la categoría en cuanto a ritmo, estructura, trama... no por borrarle el nombre sino por todos los aspectos que lo forman.

      Se puede citar la fuente y un cuento puede seguir teniendo esa dimensión. Gracias por tu aportación, sin duda sirve para seguir reflexionando.

      Abrazos.

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