domingo, 20 de octubre de 2013

¡Oh!

¡Oh! se ha convertido en un clásico contemporáneo de la literatura infantil.

Los ingredientes son limpieza en las ilustraciones y el juego y la sorpresa como hilo conductor. El libro está formado por diferentes imágenes, sin aparente relación entre ellas, esa es una tarea para el lector, ya que el libro viene sin texto, ni historia escrita. Cada ilustración se convierte en una nueva (un cepillo de dientes en elefante, una pinza en un pez...) gracias a las páginas desplegables que apenas dejan un trocito de la imagen anterior para tenerla de referencia.

Hace un tiempo que tengo en la librería esta joyita editada por Kalandraka e ilustrada por Josse Goffin, pero aún no había encontrado su forma oral. Es un libro fabuloso para prelectores, por su claridad con fondos blancos, llamativas ilustraciones y carencia de texto, que permite creación de historias  propias. Así, me decidí por pensar algo destinado a este público y nació un poema para dar sentido de unidad al conjunto de ilustraciones.

Este sábado tuve ocasión de contarlo a un grupo de bebés y familias. Los papás se dejaron sorprender con cada página y, los niños con ellos. Desde luego no es un nombre puesto al azar.


Recomendadísimo libro para todas las edades, que los pequeños de casa disfrutarán especialmente.



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