martes, 10 de febrero de 2015

Atilio en aPALABRAzos

Desde aPALABRAzos, blog de LIJ de Pepe Trivez, llega esta emocionante crítica de Atilio. 
Ojalá os guste, a mí me ha abrumado.

Un ratón, una biblioteca y cientos de sueños. Una historia breve, sencilla -como las mejores- y un álbum completo, complejo, exuberante..
Desconozco el proceso creativo de Atilio (prometo indagar y dar cuenta de ello) pero la trama que teje las historias no está hecha aquí solo de palabras. Los hilos que se anudan para construir el relato engarzan palabras y dibujos como solo lo he visto en álbumes ilustrados por el mismo autor del texto… Las láminas, los “cuadros” (porque son auténticas obras de arte en sí mismos) que ilustran las aventuras del pequeño ratón de biblioteca completan la historia, la enriquecen, la enredan y desenredan, la ambientan y la inundan de referencias y tanta intertextualidad que los formalistas rusos lo colocarían sin duda del lado de los Cortázar y los Borges. Pintadera y Guirao son los Borgues y Cortázar del álbum ilustrado… sin pretensiones. Las referencias no son gestos, ni poses de cultura elitista ni demostración de soberbia, de erudición. Se nota que son homenajes, admiración, BIOGRAFÍA LECTORA de dibujante y escritor. “Atilio” es un canon de literatura juvenil. Un canon incompleto; pero también un canon sin complejos: los jedi caminan al lado de los hoplitas y la Odisea se apoya suavemente sobre el Drácula de Stroker…
“Atilio era un ratón pequeño, diminuto. Con patas cortas como un beso tímido con la cabeza GRANDE, tan grande que entraban cientos de sueños”. Así comienza este delicado relato. Así se abren las puertas de la aventura y la imaginación más desbordante… Don Quijote, Ulises, Drácula, Alicia, los monstruos de Sendak, los jedis, ninjas y soldados… habitan todos la fantasía de este ratón igual que habitan nuestras bibliotecas. Porque Atilio de Pintadera y Guirao es un cuento de amor, de amor entre ratones y de amor a la biblioteca. El corazón de Melisa se encuentra en lo más hondo de la biblioteca, escondido al final del laberinto de estantes y lectores…
Y la historia de amor (con los libros) es tan grande que los personajes, las novelas, los autores se les salen a borbotones… ((a partir de aquí me abandonó a la tentación de paladear la historia y sus imágenes… si alguno de uds. es alérgico al espoiler… DÉJELO AQUÍ)).
Los malvados tienen rostro de Mr. Hyde, Garfio o Medusa. Las pronunciadas montañas que esforzadamente escala nuestro ratón tienen forma de “Lazarillo de Tormes” o de “Odisea” (¿una velada alusión a lo árido de algunos clásicos :)?). El Can Cerbero es un perro guía y las bestias y peligros llevan nombres como Poe, Stroker, Lovecraft, Becker, Wilde o Stevenson… Un ratón subido en un “ratón” amenaza con su espada a un bibliotecario (voy a colocar su ilustración sobre mi mesa en la BBLTK) que impávido lo ignora y lo expulsa por escandaloso…
Y en medio de todo esto… un relato de aventuras: una amada que desaparece, una búsqueda, mil peligros. Una búsqueda que al final -cuando es fuera de los libros- a todos nos deja algo vacíos… Como un viejo click de playmovil (sin cabellera por supuesto), botones, rotuladores, clips, una chapa, una chincheta, una portada ratonil de los Beatles y un manoseado libro de Goya esparcidos sobre la mesa…
¿Contra quién blande su espada el ratón aventurero? Contra uno mismo… Y lo único que salva… lo que DESARMA… sin defensa ante el shakespiriano beso, fundido en un dibujo de ondulante sensualidad ratonil… Atilio acaba siendo una CABEZA tan grande donde caben los sueños de DOS ratones.
En la cabeza de Pintadera y Guirao caben los sueños de dos, cien, mil ratones de biblioteca… Ojalá sigan dejándolos salir… con tanta belleza.

3 comentarios:

  1. Ojalá se parecieran más a Atilio muchos álbumes que rondan escuelas, bibliotecas y hogares. Enhorabuena, casi no tengo palabras.

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    1. Gracias por tus palabras, Laura.
      Me alegra de veras que te haya gustado Atilio, y que me hagas llegar tu impresión.
      Un abrazo.

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    2. Gracias por tus palabras, Laura.
      Me alegra de veras que te haya gustado Atilio, y que me hagas llegar tu impresión.
      Un abrazo.

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