martes, 24 de marzo de 2015

Contar en el Hospital

En el mes de enero, estuve contando en la planta infantil de Oncología del Hospital de Alicante. Tras mi paso me pidieron unas palabras acerca de qué me había parecido contar allí. Lo he tenido que respirar durante un tiempo y, finalmente, esto es lo que les mandé.


Dicen que la palabra todo lo cura. Yo no sería tan generoso hacia la palabra y hacia mi oficio, pero algo sucede cuando la palabra suena y es sincera. Puede ser un bálsamo, un refugio o excusa para encontrarnos con nuestra parte sana, con nuestra risa.

Hace unos días llegaba a contar a un lugar especial, donde nunca lo había hecho antes. Una sala con dibujos, libros y niños… podía parecerse mucho a otros lugares donde he actuado, pero yo sentía que era diferente. La primera palabra de la primera historia salió tímida, como con miedo a romper algo demasiado frágil. Pero las palabras son como el agua, pueden ser líquidas y escurrirse entre el público buscando la forma que mejor encaje. Encontraron lugares donde se mecían felices: sobre la carcajada de un pequeño en la primera fila, en la mirada atenta y esperanzada de una madre, sobre una risa tímida de una niña que escuchaba al fondo o en otras palabras que salían emocionadas de un pequeño que me veía desde una cama.

Las palabras se fueron sintiendo cómodas, algunas daban tumbos por toda la habitación y repartían un poco de lo que ellas tienen en cada persona que escuchaba. Por un momento todos respirábamos el mismo aire, sin prisa y llenando mucho los pulmones. También compartíamos una sonrisa parecida.

De vuelta a casa pensaba en lo que había pasado y en lo que imaginé cuando llegué a ese lugar. Estaba equivocado, es cierto que nunca había estado allí, es cierto que las palabras primeras salieron titubeantes, es cierto que tanteé antes de zambullirme en las historias… pero ¿acaso no sucede eso siempre con un público nuevo? Recordando cómo respirábamos todos al final o como nos reíamos en la mitad, caí en la cuenta de que ese lugar puede ser especial, pero no diferente. Solo es un espacio lleno de niños y de niñas que también quieren reírse y eso lo queremos todos. Es solo un lugar donde seguir soñando. Pero qué es la vida, si no es eso.

2 comentarios:

  1. Una contada especial para ellos y para ti, sin lugar a dudas. Muchas veces me he imaginado a mí misma contando en un lugar así... es curioso.

    Besotes!!!.

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  2. Experiencia seguro que enriquecedora para ambos, emisor y receptor. Los pelos de punta.

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