miércoles, 25 de noviembre de 2015

El día en que me convertí en pájaro

Ha sido una grata sorpresa encontrarme con este libro publicado por Tres Tigres Tristes, una editorial joven que está acertando mucho en sus publicaciones. Esta en particular me ha maravillado. Se trata de un álbum ilustrado escrito por Ingrid Chabbert e ilustrado magistralmente por Guridi. 

Desde la primera página se crea una atmósfera diferente a otros álbumes, y una vez más la sencillez es el vehículo que sumerge al lector en la propuesta. Ahora, lograr esa nitidez es una trabajo minucioso y nada casual. La autora, con una sucesión de frases breves en primera persona, como pequeños latidos, logra que nos adentremos en la cabeza del protagonista, o mejor dicho, en su corazón. Y es que precisamente de amor va esta historia. Un amor infantil y fantástico, como deberían ser todos los amores. Un amor entre un niño que acaba de empezar el colegio y una compañera amante de los pájaros, y que solo a ellos les presta atención. Siendo así, algo tendrá que hacer para que la joven muchacha repare en él. Y si aún no os imagináis qué sucede, podéis releer el título del libro...


Pero convertirse en pájaro no es algo sencillo y con delicados toques de humor, se nos presenta la inevitable odisea de intentar ser algo lejano a nuestra esencia.

Guridi nos lleva al mundo del niño con un registro muy sutil, como si en lugar de ilustraciones pusiera cojines sobre la historia, para que se sienta cómoda y uno pueda descansar en ella. Se entra de lleno de manera amable, sin estridencias, ni sobresaltos y, tiene ese extraño poder que algunos álbumes ilustrados poseen, donde no se puede diferenciar dónde empieza la ilustración y en qué lugar acaba el texto.



Resulta difícil encontrar historias de amor infantiles que realmente sean historias de amor infantiles, en lugar de adultos inventando cómo sería el amor entre dos niños. El día en que me convertí en pájaro, lo logra gracias a su lenguaje, su imaginario, una primera persona que suena muy real y a un trabajo en conjunto para conseguir un clima plácido donde todo es verosímil. 

Muy recomendada lectura para todas las edades, desde prelectores que quieran escuchar, hasta adultos que se quieran encontrar con ese amor infantil y fantástico, en ocasiones olvidado.

PD: Delicia de guardas, por cierto.



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