domingo, 10 de enero de 2016

Las palabras que no cuentan

Nos hemos empeñado en hacer de este mundo algo medible. Pretendemos que hasta la realidad más efímera, o el momento más frágil, se convierta en algo cuantificable. «¿Sientes mucha pena?»,  «¿No parece que la luna brilla más que ayer?», «¿Viste cuántos pájaros?» 

Los parámetros trabajan para la mente y es la defensa que tenemos para no ver las cosas en su totalidad. En su lugar, las cuantificamos, ordenamos, sistematizamos, numeramos y, definitivamente, las archivamos como objeto en el que hemos convertido la realidad. Decimos que hace un sol radiante, en lugar de salir fuera y disfrutarlo, nos permitimos hablar de lo libres que son los niños, en lugar de aprender de ellos, incluso somos capaces de susurrar un «te quiero», olvidando querer, con mayúsculas, a la otra persona.

Con tal cantidad de palabras, cifras, adjetivos, y sistemas labrados para que nada se escape, resulta sencillo hacer combinaciones y dejar que las matemáticas hablen. Se podría escribir un poema con una conjunción perfecta de metáforas y comparaciones. Contar un cuento con los silencios medidos, en lugar de vividos, y saber en qué momento exacto de la historia algún oyente derramará una lágrima. Hasta hacer reseñar de los libros leídos, como quien hace la lista de la compra, ordenando las palabras por pasillos del supermercado y confundiendo el público destinatario con el detergente o la trama con el pescado en oferta.

Hay armonía en el caos. La belleza existe de manera natural y el arte debería hablar el lenguaje de las cosas no escritas. Recuerdo a mi abuela, no he conocido otra cocinera como ella. Jamás se detenía en los gramos, mililitros, ni cucharadas que recomendaba la receta. Sin embargo, sus platos estaban vivos, plenos, nada les faltaba. A veces creo que la vida y, por tanto, el arte, debería ser algo así. Se puede llegar a un mismo punto de manera diferente, pero uno debe saber cuándo solo ha colocado las piezas de un puzzle y cuándo ha compuesto su propia obra. 

En eso pensaba hoy.


2 comentarios:

  1. Bonitos pensamientos, me dejas reflexionando sobre tus palabras. Muchas gracias por compartirlas. Un fuerte abrazo, o mejor aún los que necesites☺️

    María

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    1. Gracias, María. Siempre es bonito saber que mis palabras llegan a algún lugar. Y si es a tu hogar, mejor todavía. Abrazos enormes.

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