lunes, 18 de enero de 2016

¡Yo primero!

A un álbum ilustrado no hay que pedirle mucho: que  tenga una historia y unas ilustraciones de calidad, que haya equilibrio entre el texto y la ilustración y, sea para adultos o para público infantil, que tenga en cuenta a quién va dirigido. Ese sería el motor de arranque. Lo demás es discutible. Cumpliendo con esas claves pueden aparecer propuestas redondas como ¡Yo primero! publicado en 2014 por Océano Travesía. 

De nuevo Michaël Escoffier lo vuelve a hacer. Por aquí ya reseñé El cuento de la hormiguita que quería mover montañas, que publicó con Kris Di Giacomo. Y en esta ocasión el tándem repite para traernos este divertido libro. La historia arranca con una familia de patos (mamá pato y sus cuatro patitos) que salen a pasar un día de campo. Ante cada una de las propuestas de la madre (salir, pescar, bañarse) uno de los hermanos siempre grita un «¡Yo primero!» y arrambla con sus hermanos y hasta con su madre, les salpica, los tira al suelo... un desastre. Pero ser el primero para todo, puede tener consecuencias inesperadas (y para el lector, ciertamente cómicas).


La comunión entre texto e ilustración es sublime. Un texto muy breve y mucha comunicación entre los autores sirve para que este libro se lea en una sola pieza, como un todo en conjunto. Kris le aporta una vena gamberra y, tan fresca, que parece que el pato se mueva de verdad. Da la sensación de ser un álbum  en movimiento, como si se tratase de una secuencia cinematográfica. Y decía que son pocos los ingredientes que hacen falta para tener entre las manos un buen álbum ilustrado, pero cuando se dan en su justa medida sabe a manjar exquisito. Sin duda, con ¡Yo primero! el público infantil disfrutará de la lectura, tanto como los adultos. O al revés.

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