domingo, 14 de febrero de 2016

El amor celebrado con historias

Artículo publicado en AEDA, junto con otros compañeros. Muchas historias de amor para este día (y para cualquier otro).

El amor celebrado con historias

En un momento de El cuaderno gris Josep Pla quiere contar un primer amor. Como narrador realista y concienzudo, se pone a la tarea de observar a una pareja de su pueblo, a la que espía en un par de encuentros idílicos para constatar de primera mano “un amor primerizo completamente verídico, dado que no estoy dotado de imaginación para inventarlo”. El episodio resulta de lo más cómico, y de lo más tierno, registrada cada frase y cada balbuceo “con preocupación de fidelidad”, y concluyendo Pla que en definitiva, y sobre todo al principio, no sabemos amar: “probablemente un enamorado primerizo es el que más se parece a un individuo de la martirología. Su lucha es una lucha típicamente heroica: es la lucha de una persona que no tiene nada que decir ha de realizar para decir alguna cosa.” En un cuento de Las mil y una noches aparecen tres hermanas. Las dos mayores cuentan sus tremendas historias, pero la tercera, Amina, sorprendentemente calla. Quizá por ser muy joven, interpreta Cansinos-Assens, y no haber amado aún, y quien todavía no ha amado, no tiene nada que contar.
Pla, tras el encuentro amoroso, reflexiona que debería enseñarse “idealismo, cordialidad y amor” en las escuelas, que total ya son suficientemente poco prácticas en las materias que se proponen para que este añadido le suponga algún mal: “Mientras el Romeo y Julieta de Shakespeare no forme parte de los programas escolares, los hombres y las mujeres saldrán de los colegios sabios, pero vulgares. Y los novelistas dedicados a escudriñar estos misterios no tendrán más remedio que ser mentirosos o adocenados”.
Nosotros desde AEDA queremos contribuir a esa formación amorosa celebrando San Valentín con un puñado de reseñas (y algunas veces historias completas) que les hemos pedido a admirados compañeros de oficio sobre historias de amor que por una razón u otra amen o encuentren verdaderas, las cuenten o no: para mostrar y divertir, para despertar el interés… y quizá las ganas de amar.

Todos hemos leído  grandes historias de amor basadas en el sufrimiento, impaciencia, celos, inseguridad, miedo, dolor, azar, conquista, destino…. Y un día me encontré con una historia que  me atrapó   porque no aparece ninguna de estas palabras, se trata del relato Primer amor de Cristina Peri Rossi. El amor nace de una niña hacia su madre, esto provoca una relación profunda y especial entre las dos,  donde, con el paso de los años, se intercambian los papeles (según mi versión). Yo estoy enamorada de esta historia.
Nieves Pérez (Borrón y cuento nuevo)

Un  padre escribe una larga carta a su hijo de cuatro años, una carta que es una despedida (el padre está enfermo y morirá pronto) pero también una carta que es la suma de recuerdos, emociones, reflexiones... y que logra convertirse en un diálogo cuando, once años después, la carta es descubierta.
Esta es la trama de La joven de las naranjas, un libro hermosísimo, intenso, cuajado de preguntas y cuya respuesta acaba siempre en el amor. Un libro en el que se repite, una y otra vez, que la vida es un cuento.

Dice un cuento irlandés que se enamoraron mirándose a los ojos mientras bailaban, con un amor apasionado y adolescente…el amor es así un baile de miradas, de cuerpos que adolece de dolor. Pero la muerte apareció…la mar se lo llevó a él besándole con aguas negras…
Ella, una noche, bajó a la playa para bailar con los muertos y bailó con él…a la mañana siguiente ella también desapareció. Nadie dijo que se había muerto… todos dijeron que se había ido a bailar  con su amor…el amor es así, se va… pero siempre deja un baile en el recuerdo…No desaparezcas, sigue bailando…

Hay tantas historias llenas de amor como amores llenos de palabras.
Pero la historia de Tristán García, escrita por Cunqueiro y narrada por la voz de Quico Cadaval me parece la mejor manera de trenzar grandes amores.
El amor universal, el amor a los clásicos, el amor como eje, como excusa, como atmósfera, el amor a un autor y la fuerza de las palabras que contienen encapsulada toda esa vida con la que Quico impregna su voz, enamorado irremediablemente de sus personajes.
¿Pueden existir más amores juntos que en el amor y práctica de nuestro oficio de viento?

En los cuentos que me eligen el amor y la muerte suelen darse la mano, y si no, preguntemos al señor Zorbas: un apuesto septuagenario que jamás se había abandonado enteramente en los brazos de una mujer hasta que se enamoró de aquella tan especial que le esperaba bajo el manzano, guadaña en mano. Cabía esperar que sólo disfrutarían de una única cita, pero ella también se enamoró y postergó el momento en que se lo llevaría para siempre, hasta la cita final, en la que nuestro hombre se arrojó sobre ella en un arranque pasional desmedido, turbulento y último.

Antes de San Valentín se celebraban las Lupercales, en honor a Lupercus, dios de la Fertilidad y protector de los pastores y sus rebaños. En pleno siglo XXI, al pensar en una historia de amor, curiosamente, recuerdo la historia de Ramón, un pastor al que solo le quedaban dos cabras. Una tarde, mientras echaba la siesta bajo un algarrobo, una de ellas se le comió el sombrero de paja. Ramón fue raudo a la casa de aperos, mientras la cabra se temía lo peor, pensando que le daría su merecido. Sin embargo, Ramón regresó con un manojo de paja con el que hizo un sombrero idéntico al primero y, acto seguido, se lo entregó a la otra cabra, la más joven, que lo degustó como el manjar exquisito que era. Ramón era un hombre sencillo, pero a amar no se aprende en ninguna facultad. Quería a sus cabras por igual, sin distinciones y sin juicios. Y eso, también es el amor.

En un cuento islandés se cuenta que una noche de invierno, la viuda Thorged recibe la visita de Thormod, su marido muerto. Se apiada al verlo bajo la lluvia y lo invita a sentarse junto al fuego, pero al entrar en la casa Thormod se hace dueño de ella, vigila a Thorged, hace que lo sienta presente continuamente hasta quitarle el aliento y la libertad. Thorged envejece, entristece, hasta que una noche mira a los ojos sin vida de Thormod y le pide que se vaya. Sólo entonces comprende Thormod que ningún fuego puede calentar ya sus huesos y es cuando le da un último beso a Thorged y se marcha para siempre. Esa renuncia representa para mí un acto de amor sumo, el de la persona que decide quedarse en un lugar de la memoria del amado, o amada en este caso, para que ella pueda continuar generando otros recuerdos.

SÍGUEME (una historia de amor que no tiene nada de raro) es un cuento que me apasiona; nacido de mi propio amor y que he narrado durante mucho tiempo hasta que se convirtió en álbum ilustrado.
Un amor donde todo es posible: un elefante con lunares morados se enamora de una hormiga con cintura de avispa.
Una historia de encuentros y desencuentros con final feliz que empieza en medio de una selva y camina por diferentes paisajes hasta encontrar su lugar en el fondo de una caracola...
Así comienza una nueva vida con cintura de avispa y lunares morados.

"Los mensajeros del cielo vienen a buscarla con la luna llena. Ella, Kaguya Hime, pide tiempo para escribir un último poema:...”tu imagen amada se eterniza en mí”. Le dan el frasco con el elixir de la inmortalidad. Ella bebe un poco y le da el resto, con el poema, a un soldado. “Llévalo”. Luego se deja poner el celeste vestido de plumas y vuelve a la Luna. El soldado entrega al Emperador el poema, el frasco.
Él lo lee y dice: “¿Para qué quiere la inmortalidad alguien que ha sido exiliado de su deseo?”. Pide al soldado que suba al monte más alto, lo queme allí. Un humo eterno sube entonces desde el monte Fuji y ella, Kaguya Hime, ya en la Luna, no recuerda nada de lo vivido en la tierra pero el humo de esa hoguera le hace llorar. "

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