miércoles, 30 de marzo de 2016

La vaca Victoria

Hay libros que nacen destinados a ser clásicos. A veces sucede. Poseen los mismos ingredientes que otros libros, pero la mezcla se da en una sucesión perfecta y armonizada que lo convierte en un delicioso manjar. Tienen un toque de cocina minimalista, pero en este caso, además, uno acabará debidamente satisfecho con el menú y no tendrá que pagar cantidades desorbitadas para degustarlo.

La editorial Milrazones está haciendo de su catálogo un abanico de clásicos contemporáneos: la colección de Chris Haughton Un poco perdido, ¡Oh, no Lucas! o ¡Shhh! Tenemos un plan, los imprescindibles de Jon Klassen Yo quiero mi gorro o Este no es mi bombín u otros títulos de gran belleza como La promesa de Nicola Davies y Laura Carlin. Pero además, su catálogo tiene hueco para nueva obra y producto nacional, y es aquí donde aparece La vaca Victoria de Nono Granero.

Con este libro, Nono vuelve a demostrar que los álbumes, además de una buena historia, pueden contener otras muchas posibilidades. Uno conoce el breve cuento popular de la vaca Victoria... aquel de que se murió la vaca y se acabó la historia. Pero, ¿y si alguien se pregunta de qué se murió la vaca? Pues Nono Granero se lo preguntó, y con un juego de opciones disparatadas que pueden dar muerte a una vaca, enlaza el hilo conductor de este libro. El vehículo empleado es la poesía, lo que favorece el carácter oral de la historia, el ritmo, la musicalidad y, a mi juicio, refuerza el carácter cómico de la misma.

Pero como a Nono no le gusta quedarse corto, además introduce conceptos literarios en cada supuesta muerte de la vaca Victoria. Así, si la vaca hubiera muerto de flato, se hablaría de un relato o si hubiera muerto después de caminar por una senda, hablaríamos de una leyenda, por ejemplo.

En resumen, una acertadísima obra de corte cómico pero que va más allá del humor. Un clásico contemporáneo y, si no, tiempo al tiempo.


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