miércoles, 27 de abril de 2016

Knock! Knock!

En la Feria de Bolonia tuve ocasión de conocer editoriales que, hasta ese momento, no se habían cruzado en mi camino. Gran parte de ellas por estar en otros lados del mundo, lugares muy lejanos para alcanzar nuestras librerías y bibliotecas. Si bien muchos títulos «lejanos» tienen su hermano gemelo en lengua castellana, gracias a la compra de derechos y a buenos editores que saben descubrir su valor, hay otros títulos que, sencillamente se escapan y es una profunda lástima. En especial, cuando encuentras joyas como las publicadas por la editorial Tarabooks

Dentro de su selecto catálogo me traje conmigo una pequeña delicia llamada Knock! Knock!, pensada e ilustrada por Kaori Takahashi. El libro-juego en cuestión es una historia desplegable, presentada en una caja de cartón. En ella, una niña llega a casa y pregunta por su peluche, un pequeño oso, que no encuentra por ningún sitio. Entonces comienza la búsqueda y, con ella, la esencia del libro. La niña sube por las escaleras de su edificio para preguntar a cada vecino si ha visto a su oso y, según avanza por la escalera, el libro se extiende hacia arriba, hasta alcanzar la cima del edificio. Después, tendrá que regresar a su casa por lo que el desplegable hará las veces de escalera directa a su hogar, aportando velocidad y la sensación de movimiento constante. 


Es uno de los mejores ejemplos que he encontrado de álbum en el que los «extras», esta vez en forma de desplegables, están al servicio de la historia. Gracias a ellos cobra sentido y, de otra manera, no podría contarse. Incluso, cuando se pasa la página, para continuar con la aventura, tiene el efecto de abrir un puerta (la de cada uno de los vecinos a los que está llamando). Es una joya con mayúsculas que, gracias a cuidar los detalles, y a tratar con el máximo respeto al lector y a la coherencia narrativa y visual, consigue un efecto redondo.  




Además, tiene otra gran cantidad de detalles y mundos en cada una de las casas que visita, objetos que encuentra, que suben, bajan... perfectamente armonizados, y que invitan a quien tenga el libro entre sus manos (o en la mesa debido a su gran formato una vez que se despliega) a zambullirse de lleno en un juego en el que él marca el ritmo y los pasos a seguir. Como dice en su contra «Build a book!». Eso es exactamente lo que consigue este Knock! Knock! un libro que contagia las ganas de experimentar en literatura e ir más allá del orden lógico de las páginas.

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