lunes, 23 de mayo de 2016

La lluvia llegó con Gabriela

La narrativa infantil, en ocasiones, depara grandes momentos. Cuando un lector, del tamaño que sea, se encuentra con una obra como La lluvia llegó con Gabriela es fácil que suceda ese acto inexplicable de formar parte de una historia. «La lluvia llegó con Gabriela, ¿te acuerdas?»  y desde ese interrogante, como una invitación, el lector busca en las páginas como si buscase en su memoria.

Desde las primeras líneas uno sabe que ha encontrado un libro diferente en todos los aspectos. Carmela Trujillo, su autora, trata con gran delicadeza cada párrafo, mostrando un gran respeto por la historia que tiene entre manos y por sus protagonistas. En ella, Miguel se dirige a su hermana que está inmersa en un profundo sueño. Le habla de una sucesión de hechos sorprendentes que les han acompañado en los últimos días y también en su historia familiar. Habla de su abuela Ángela, una bruja de las buenas, con alas y todo, que vive enfrentada a la lluvia, de sus amores de joven con el Marqués de Setamayor o de cómo organiza y mantiene un extraño zoo en Cerro Seco, donde tienen su casa; hay lugar para recordar a su madre y las deliciosas tartas Sacher (su especialidad) que nunca volverán a probar y, además, le refresca la reciente historia de una extraña visitante que se parece a la sirena que pintó mamá hace tanto tiempo: se llama Gabriela y la lluvia ha llegado con ella a Cerro Seco.


Dentro del imaginario que se presenta, la verosimilitud es asombrosa. La historia, narrada con mimo y sin prisas, viaja sin recelos por distintas emociones y momentos de la vida. Los recuerdos, la pérdida, el humor, los encantamientos y el amor, conviven de manera armoniosa en las páginas de este reconfortante título publicado por Algar Editorial. Narrativa sin estridencias, acompasada y deliciosa la que encontrarás en este título. Según la editorial la edad recomendada para una lectura autónoma son los ochos años, pero si tienes el gusto de leérsela a un niño más pequeño, no lo perderás en una sola de sus páginas.


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