martes, 15 de noviembre de 2016

Entrevista en Tarancón

La semana pasada me hicieron una entrevista en laplazadelcomercio.es de Tarancón, acerca del taller para padres y profesionales de la educación Contando bajo la ducha. Os la pego por aquí, por si es de vuestro interés.


¿Cómo es un cuento bien contado?, le preguntamos a Fran Pintadera. Es “el que habita en tu cuerpo y se lanza al público (sean miles de personas o una sola) con la misma emoción que te produjo conocerlo. Es el que nos podemos contar a nosotros mismos una y otra vez porque siempre es diferente y siempre me provoca algo”. No existe una forma única, académica o correcta, continúa señalando Fran, de contar historias. “Lo que buscamos en el taller es la voz propia. Contar con lo que somos, con lo que nos emociona y con lo que disfrutamos. Contar al final es eso: ser, emocionarse y, sobre todo, disfrutar”. 
Contar un cuento no es lo mismo que leer un cuento, aunque “no son ideas excluyentes, se puede contar leyendo o contar sin leer. Sin embargo, hay un pequeño matiz. Cuando cantamos una canción leyendo la letra, no podemos salirnos de lo que el compositor escribió. Prestamos más atención a la siguiente palabra que a la que estamos pronunciando o, incluso, que a la propia música. 
Si las palabras están en el cuerpo, ya no son solo palabras. La letra de nuestra canción favorita forma parte de nuestros tejidos, fluye por nuestro cuerpo como los glóbulos rojos o como el oxígeno. Entonces no hay esfuerzo, solo placer y juego. Las palabras se vuelven agua, son maleables y cambian de forma nuestro antojo. Contar y cantar, definitivamente, se parecen mucho tanto en la forma como en el fondo”.
Los cuentos entre padres, abuelos, tíos… e hijos generan “el vínculo más sano de todos: el tiempo de calidad”, afirma Fran. El cuento “permite un encuentro en cualquier lugar, en cualquier momento y entre cualquier tipo de personas”, añade. Lo importante no es el cuento en sí, sino “lo que generamos con él”. El niño “se siente parte de algo grande. En ese momento, el niño es narrador, canal, es el lobo o el zapatero pobre, es el bosque y el castillo. El padre, abuelo o tío se convierte en su compañero de aventuras para ese instante… y para toda la vida”, concluye Fran.

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